Me gusta la playa, me gusta su arena y me gusta su orilla.
Es mucho más de lo que parece, es la atracción que sienten sin poder remediarlo dos mundos totalmente distintos.
Cada uno tiene sus propias normas y sus vidas son totalmente distintas, quizás sea ese el motivo de su atracción.
En ocasiones alguno se atreve a dar un paso más, a ir más allá e intentar entrar en el mundo del otro, pero tal empresa está abocada al fracaso.
Cada uno tiene su espacio y finalmente vuelven al principio, al punto de equilibrio en el que los dos pueden estar juntos sin dejar de ser ellos mismos.
La playa.
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