Me gustan las personas que lloran,
pero no las que lo hacen queriendo,
o las que lo hacen porque se dan pena,
sino las que lo hacen porque lo sienten,
las que lloran por los demás.
Cuanto más mayor me hago, más lloro;
sobre todo cuando siento injusticias,
son lágrimas de coraje.
Sobre todo cuando siento verdades,
son lagrimas de emoción.
Sobre todo cuando siento puro amor,
son lagrimas de corazón.
Es mi corazón quien llora, porque cada vez es más grande,
cada vez se da cuenta de más realidades,
cada vez siente con mayor claridad.
Una lágrima no es una simple gota de agua,
es una porción de alma condensada,
todo esa energía, todo ese sentimiento, toda esa intención,
materializada en algo tan comúnmente extraordinario.
Lloremos juntos los que el llorar no nos avergüenza.
Lloremos por lo que aún tenemos que cambiar.
Lloremos por los que ya no pueden y
Lloremos por los que vendrán.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario