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Despensa Solitaria

Más, más y siempre más. Una codicia que no conoce límite es la que hace que cada día que me levante sea más complicado tener lo mismo.

La pirámide del ojo se hace más alta, lo que nos empuja a los que estábamos abajo a que lo estemos más aún. Tenemos que pagar las vistas de este maldito ojo ciego de moral.

La historia de siempre en su última versión, mucho más perfeccionada. Un plan cuidadosamente llevado a la práctica. Con toda la paciencia negra del que conspira a nuestras espaldas y nos utiliza como ganado intensivo.

Y ¿Quién o quiénes serán los dueños del óculo?. Esa es la gran pregunta, pero difícil entrar en el castillo por la puerta principal......... Es más, no sabemos donde esta esa puerta y ni mucho menos los pasadizos secretos...
Quizás podemos conseguir que salgan. Como la solitaria que nos roba la comida desde nuestras propias tripas; podemos hacer que asome la cabeza, pero para eso tenemos que tener hambre los dos, y desde luego a eso nosotros, ya estamos más que acostumbrados.

Solemos culpar a los políticos, pero ellos no son más que algunos de los nuestros pero con algunos privilegios más. De eso se trata.
Como los delegados de clase, que en fondo no dejan de ser otros estudiantes más, pero que se contonean por los pasillos casi exigiendo reverencia.

Pobres tahúres y tontos de nosotros que somos quienes los mantenemos ahí.

¿Seremos capaces de hacer que las ratas salgan de sus agujeros?, ¿De conseguir verles los bigotes?, ¿Podremos hacer que el humo llegue hasta sus doradas madrigueras?.



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