Cuanto más bella te parezca una mujer, a más profundos infiernos es capaz de bajarte.
Si la cobardía te puede, bajaras al primero; ahí es donde los reproches te acuchillan el alma,
no te preocupes, la salida está cerca, te sanarás pronto pero no le guardes rencor a tus marcas y cicatrices, tampoco te arrepientas; fuiste valiente simplemente con el hecho de planteártelo.
Si te decides a intentarlo; alégrate, dice mucho de ti; eres más intrépido todavía, pero prepárate;
puedes bajar al segundo infierno; allí el tiempo se afina y casi se congela, donde todo está oscuro menos un rallo de luz que lleva su nombre.
Ahora que estás ahí abajo es cuando la valentía deja de ser palabra, puede que retrocedas, que no te sientas seguro, que el frió se apodere de tu cuerpo y tus pies sin permiso decidan retroceder.
Saldrás helado de nuevo al mundo, busca el calor de los que siempre te lo han dado.
Disfruta y enorgullecete de que lo intentaste.
Puede que una nueva oportunidad se te presente con otras manos y otra mirada y esta vez consigas encontrar la decisión que te lleve a dejar que esta nueva luz te ilumine por dentro, pero eso no es suficiente, puede que te esquive y te rehúya y no logres entender bien el por qué; eso te hará tropezar para caer de lleno en el tercero.
Ese es el endemoniado reino de las preguntas de acero que cuelgan y oscilan con fuerza como péndulos formando un complejo y entramado caos en el que te verás completamente solo y hagas lo que hagas te golpearan sin cesar, con contundencia y sin piedad.
Variarán en tamaño, forma, velocidad y temperatura, pero te van a dar una y otra vez; corras o estés quieto y te va a doler........doler mucho.
Pero puedes salir de ahí y volver a la superficie en el momento que consigas hacer que te nazca una sonrisa nueva.
La encontrarás cuando te convenzas de que sencillamente esa luz no era para ti, ni tú para ella, sin rencores, porque en definitiva no está dentro de ti pero ya forma parte de tu historia.
Al cuarto infierno llegarás si la luz te elige y te abraza pero por el camino las dudas os asaltan y se funden entre vosotros; despertarás en mitad de un océano de sinsabores y puedes acabar braceando sin sentido ni destino, con la sensación de que cuanto más nadas más profundo te alejas.
Te ves ahí por ella y para ella pero únicamente estás en sus aguas; de ella ni rastro, aveces tormentas otras veces calma desierta, pero siempre solo, flotando en medio de no se sabe donde, de no se sabe quien.
Este infierno se hace eterno y te consume muy poco a poco, te corroe y te va deshaciendo.
El arrojo te ha llevado hasta ahí, pero se convirtió en obstinación sin darte cuenta y si no lo controlas puede terminar en obsesión.
Sal de ahí, deja de nadar, estás ahí para estar con ella, pero estas más solo y perdido que cuando empezaste, no es lo que quieres, no es lo que te mereces, convéncete y te darás cuenta que haces pie,
que siempre has hecho pie, levántate y anda, detrás de ti está la orilla. Quizás más adelante todo sea diferente o quizás no, lo importante es que consigas regresar.
Al quinto infierno se llega desde la seguridad, desde el convencimiento de que eres totalmente capaz, pero en este infierno todo es mentira.Tú también eres mentira y la verdad es la malvada.
Lucharas contra ella durante todo el tiempo que quieras o todo el tiempo que la vida te deje pero nunca conseguirás vencer a la verdad.
Por que tú eres la mentira, por eso la verdad, que realmente te quiere no te da respiro.
Estás en el mundo de los espejos; párate y llega hasta lo más profundo de ti, date cuenta de que tú eres irreal, que estás dentro de un cristal con marco y no eres más que la imagen de ti mismo que has elegido mostrar.
Estás en un infierno muy profundo, para salir de él tendrás que remover todo lo que has creado y creído sobre ti; debes empezar de cero; es muy duro lo sé, pero por muy amargo que sea no se puede comparar al dulzor de sentirse cierto.
Piénsalo, inténtalo, consiguelo......y podremos decirte: Bienvenido de nuevo.
Al sexto infierno se entra con el paso del tiempo; tiene muchas puertas, hasta algunas tienen forma de paraíso, pero no son más que rutina; cómoda rutina; rutina que hemos permitido que se alargue.
Sí pero no, no pero sí....... No es más que un granero lleno de paja.
Se nos ha olvidado cuando es el aniversario de nuestra doble vida, porque tampoco le damos mucha importancia, es algo normal; que peligro tiene la palabra "Normal"...... Pero con suerte te acabarás cruzando con una chispa o hasta tu mismo puedes ser el deflagrante que prenda en llamas todo ese montón de hojarasca seca acumulada.
Si es una chispa no olvides que no tiene porque ser el relevo de nada, es más; dudosas veces lo es, pero con dolor y mucho humo; humo que podrán ver todos, conseguirá o habrás conseguido salir de este quinto infierno de cartón piedra que fingía ser lo que nunca fue.
Pero ten cuidado, mucho cuidado, a estas profundidades puedes salpicar a terceros que no se lo merecen. Atina bien, piensa más en ellos que en ti mismo y acertarás.
El séptimo infierno, ya es otra cosa, te sorprende de imprevisto; te espera doblando la esquina de la iglesia, va a por ti para llevarte con él.
Te suele atacar cuando no has estado en ninguno de los anteriores y te ataca seguro si sí es que estuviste.
Viene disfrazado de miedo y a medida que lo escuchas se crece hasta el terror y si no te giras brusco y apartas la mirada, se convertirá rápidamente en un monstruo gigante que se le conoce por Pánico.
Necesitarás ángeles que te ayuden, como mínimo uno, búscalos porque sabes quienes son, confía ciegamente en ellos porque con ellos podrás abrir una puerta que te llevará directamente al séptimo cielo.
Estos son mis siete infiernos, estos son de los que os puedo contar.
Sin duda existen muchos más; estoy deseando conocerlos todos y así poder escribiros sobre ellos;
Esa será la prueba de que conseguí salir.



