Atrapado en una rutina que cada día soporto menos. Constantemente me topo una y otra vez con momentos que me pellizcan por dentro de un pecho ya amoratado.
Ya se lo que es echarme la culpa de todo, y no me ayudó mucho; hasta que opté por intentar tomármelo con más tranquilidad, pero se ve que tampoco funciona.
Da igual lo que haga o como lo haga, estoy encerrado en mis circunstancias y mis historias se repiten una y otra vez; cambian las caras y los escenarios, pero las conclusiones son las mismas.
Un todo que no me sirve de nada y de nada me sirve que quiera cambiarlo todo.
Escucho dos violines, uno le llora vencido y derrumbado al otro, que lo atiende y consuela como buenamente puede.
No es poco tener consuelo, sentir que tienes quien quiere compartir tu peso.
Yo lo hago ahora en este falso papel; mi yo se encuentra detrás de él y así nos miramos a los ojos.
Ahora que puedo verte, te pido que nos ayudemos, entre los dos podemos hacer más; como enemigos ante otro mayor.
En esta lucha sin cuartel estamos perdiendo los dos, hagamos una tregua para coger fuerzas; pon tu las condiciones que quieras, aunque se que no lo harás ahora.
Si la suerte no se para, cojámosla del brazo y hagamos que se arrodille. Es una zorra saltarina que poco sabe de compasión.
¡Lo ves!.....Yo también soy tú, aunque lleve renegando de ti toda mi vida.
¿Acaso no quieres verte de otra forma al igual que yo?,
¿Acaso mi fin no es el tuyo también?.
De rodillas, que no derrotado, te pido, que no imploro, con el mismo respeto que te exijo;
que nos unamos ya de una vez; que hagamos aquello a lo que estamos llamados;
que nuestra fuerza consiga que termine la noche en el universo.
Paqui y Medi
Paqui y Medi son Amigas.
Amigas de las que la palabra amistad se siente orgullosa.
Son hermanas que se conocieron más tarde.
Dos señoras de alto copete,
demasiado acostumbradas a remangarse.
Dos mujeres sencillas y humildes
que destacan por su saber estar.
Dos amigas que se tienen la una a la otra,
dos AMIGAS de verdad.
Compartiendo a sorbitos un café de más de treinta años,
¡Allá van camino del teatro!
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
