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Historias de tantas.

Y llegó el día en el que sus miradas volvieron a cruzarse, de nuevo sus pupilas estaban unidas por un hilo invisible con el que intercambiaban sensaciones. Sabían que lo tuvieron, pero que su momento ya pasó........La diferencia es que uno de ellos esbozaba una sonrisa, la sonrisa de la tranquilidad del que lo había intentado.